El desafío más grande de mi vida
Yo no era de las madres que visualizaba la lactancia con amor y esperanza desde el embarazo, más que nada sentía miedo e incluso rechazo. Que me estuvieran chupando las tetas cada 3 horas no me parecía muy lindo (ingenua, si hubiese sabido que iba a ser cada mucho menos de tres horas).
Tadeo nació de 3,310 kg, sin problemas, sin dificultades y al segundo de estar en mis brazos se aferró a mis pechos como ha estado aferrado a la vida desde entonces, con voracidad, con instinto, con pasión y sobretodo con alegría. Porque si, el guacho mientras toma teta te tira una sonrisa que te alinea todos los miedos y conquista para siempre.
Yo no era de las madres que visualizaba la lactancia con amor, pero ahora entiendo porqué lo es, es un acto de amor no solo porque estás manteniendo vivo a otro ser humano gracias a tu cuerpo, sino porque literalmente le estás entregando tu cuerpo en pos de su supervivencia y sobretodo en pos de su desarrollo, físico, mental y emocional, en el momento y para toda la vida.
La lactancia es el desafío más grande que he vivido en mi maternidad, mucho más que el parto, porque es entrega diaria, es responsabilidad constante, es, mantenerte vivo, y esa Tadeo, es mi razón de vivir desde que llegaste a mí.